Las sillas como decoración

¿Es buena idea usar las sillas como parte de la decoración?

Cuando compramos una silla para nuestra casa, siempre lo hacemos porque tenemos la necesidad de tener un asiento en el que descansar, ya sea a la hora de comer en la cocina, para ver la televisión en el salón, para trabajar en la oficina, o para calzarnos en el dormitorio.

La mayoría de las veces, compramos una silla funcional, que esté combinada con la mesa, y que sea cómoda (a ser posible).

Nunca pensamos en una silla como un elemento que puede decorar una estancia, porque ya tiene una función designada, la de proporcionar un asiento. Pero esto no tiene por que ser sólo así. Se puede elegir una silla por su diseño, o por que nos gusta su colorido o su forma con el único objetivo de que haga bonito.

Y si pensamos en una silla con un bonito diseño, con una gran paleta de colores disponibles y con una forma muy original, enseguida nos viene a la mente la popular silla Eames.

Aunque no es una silla moderna (ya que se creó en los años 50), si que es una silla atemporal, pues tiene un diseño que gusta aún después de haber pasado más de 60 años desde que se fabrico por primera vez.

Es cierto que se han realizado muchas versiones, y que lo que vemos hoy en día no es exactamente una réplica de la silla de entonces, pero la esencia y las formas siguen siendo inmutables, lo cual dice mucho de ella.

Su carcasa de asiento de una sola pieza se ha moldeado para adaptarse a los contornos del cuerpo humano. Así, sin perder esta esencia, han podido fabricarla en diferentes materiales distintos, con reposa brazos y sin ellos, con las patas de madera o de metal.

Todas estas combinaciones, han permitido a los consumidores adaptar sus gustos a una silla polivalente, que bien se puede colocar en la cocina, en la oficina o en la sala. Cualquier entorno es bienvenido para la silla más icónica de la década de los 50 y 60.

Y su uso no sólo se limita al ámbito doméstico, también se puede ver en centros públicos, restaurantes, salas de descanso y de espera, o incluso en terrazas. Es una silla que siempre queda bien.

La podemos colocar en cualquier estancia, y ya sea para sentarnos, o para decoración, la silla Eames brillará con su mera presencia. Es perfecta para cualquier tipo de decoración, pues sabe acoplarse a lo que le rodea sin llegar a ser estridente.

Si quieres una silla que embellezca a la par que sea cómoda, la silla Eames es tu elección acertada.